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Un Ejército socialmente responsable
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El Ejército orienta su planificación, preparación y recursos a desarrollar la capacidad de contar con una fuerza terrestre eficiente, suficiente y sustentable, capaz de cumplir eficazmente sus misiones en el ámbito de la disuasión y de la cooperación internacional; contribuyendo a su vez, al progreso y desarrollo nacionales en armonía con la sociedad chilena.

Con este objetivo, se encuentra desplegado a lo largo de todo el territorio nacional realizando múltiples actividades en diversas áreas de gestión.

En este contexto el Ejército, consciente que puede generar fuertes impactos a nivel económico, social y ambiental, busca atenuar, compensar y/o eliminar aquellos negativos y fortalecer los que son positivos. Es así que, con este propósito y sin desnaturalizar la función militar, pone sus capacidades a disposición de la comunidad para contribuir a su desarrollo sostenible.

Además, se debe tener presente que para cumplir con su misión, la institución requiere ineludiblemente ser respetada, conocida, querida y valorada por la sociedad a la cual se debe, porque en ella se encuentra su base, raíz y sentido, por lo que ser socialmente responsable se entiende como un compromiso ético. En este sentido, comprende que se encuentra en un permanente escrutinio social, y valora que así sea, porque constituye un impulso más para realizar un continuo ejercicio de transparencia y mejoramiento de gestión, que satisfaga las expectativas de la comunidad nacional.

Si bien el Ejército, a lo largo de la historia, ha estado siempre presente en la contribución al desarrollo nacional a través de diversas acciones,  es a partir del año 2007 que se compromete con la Responsabilidad Social, sistematizando estas actividades y  dándolas  a conocer en su 1er Reporte de Responsabilidad Social 2006-2007.

Si bien la institución, a lo largo de la historia, ha estado siempre presente en la contribución al desarrollo nacional a través de diversas acciones, es a partir del año 2007 que el Ejército de Chile se compromete con la Responsabilidad Social, sistematizándolas y  dándolas  a conocer en su primer Reporte de Responsabilidad Social 2006-2007.

En esta ruta, el año 2010 se puede considerar clave, ya que, además de lanzar el segundo reporte en el que se da a conocer el quehacer de institucional en las áreas social, ambiental y económica de los años 2008-2009, se concretaron importantes avances en la implementación de este sistema de gestión:

  • Se creó el Departamento de Responsabilidad Social Institucional (DRSI) como organismo directivo especializado en esta materia, que además de constituirse en la entidad asesora del mando y de las unidades en este ámbito, planifica, evalúa, propone y gestiona todas aquellas materias concernientes a la responsabilidad social del Ejército, de acuerdo a las orientaciones del mando, la doctrina vigente y la normativa que regula su actuar.

  • Se oficializó la Política de Responsabilidad Social Institucional, la que entrega las orientaciones acerca del significado e importancia de este sistema para el Ejército y la forma de implementarlo.

  • Se dio inicio a reportar en forma anual, de manera que esta metodología constituya una verdadera herramienta de mejoramiento continuo.

No obstante lo anterior, existe plena conciencia en el Ejército que aún queda mucho por avanzar en el camino de la Responsabilidad Social, pero de esta forma, se suma activamente al interés nacional e internacional de contar con organizaciones más transparentes, confiables, creíbles, capacitadas y responsables.

Tanto es así, que la Responsabilidad Social Institucional se constituyó en uno de los tres ejes de acción del Ejército de Chile que dan sentido a su función militar y orientan el trabajo permanente de la institución, tal como se muestra en la siguiente gráfica: